martes, 18 de marzo de 2008

Taverne La Forge

Tipo de cocina: Francesa (Alsaciana)
Dirección: Boulevard de Vaugirard, 63
Zona: Montparnasse


La sensación al entrar en el local es la misma que siento cuando, esquiando, paro para reponer fuerzas y entro en una de esas típicas cabañas de los Alpes: calidez, aislamiento de lo que esté pasando en el exterior y tranquilidad. Cierto es que vine a este lugar a una hora que no definiría muy francesa y tal vez cambie mi opinión cuando vuelva por allí a horas no españolas. Está directamente enfrente de Ty Breiz, una creperia muy conocida en París y de la que ya hablaremos cuando la conozcamos.

Se trata de un restaurante totalmente decorado en madera e imitando en su interior la apariencia de una cabaña. Detrás de la barra, un enorme horno en el que el “Jefe” prepara la base de los flammenkuechen. La cocina es alsaciana y como Alsacia está pegadita al Rin y haciendo frontera con la tierra de los teutones, hemos de esperar influencias de su gastronomía. El plato estrella es el chucrut. Declaran que es su especialidad y por ello es conocido por la gente que me lo recomendó. No siento gran pasión por esta receta, que teniendo siempre la misma base, varía levemente de una región a otra y por ello no la he probado aún, pero espero que por 23 euritos que te van a pedir te den algo más que la col fermentada. Será de esperar un trocito de carne de cerdo o codillo, pero no lo sé.

Los flammenkuechen, que ya he mencionado antes son una masa similar a la de los crêpes, cruzada su elaboración con la de una pizza y cocinada en un horno de leña. Excelentes, aunque algunos de los que tienen en la carta (los que te llaman la atención) suelen ser de temporada y es posible que al pedirlos no sea el buen momento del año. Según la receta que hayas seleccionado, te recomendaría al pedir combinarlo con un helado (es muy probable que te lo sugieran). El contraste caliente y frío es fantástico.

En resumen: una cocina francesa diferente de la que había probado hasta ahora, experiencias a seguir explorando, un local cómodo y un poco pasado de precio.



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miércoles, 30 de enero de 2008

Crêperie Les Ecuries

Tipo de cocina: Crêperie
Dirección: 5 Rue Washington
Zona: Campos Elíseos

Ya que Juancho ha comenzado con las creperías, voy a comentar mi favorita.
Está junto a los Campos Elíseos, así que es una buena excusa para darse un paseito nocturno avenida abajo.
El local no es grande (bueno, esto es París, tampoco se esperan garitos del tamaño de un Ikea), la decoración es agradable y con el aliciente de que las crêpes las preparan en unos fuegos en el centro del restaurante, por lo que se puede seguir el proceso de preparación en primera fila.

Recomiendo no atiborrarse con las galettes porque las especialidades son los postres. Como muestra, un botón:


En primer plano, una de limón confitado, helado de vainilla y vodka. Atrás, la de chocolate caliente, peras y helado.


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Le Petit Josselin

Tipo de cocina : Bretona (Crepería)
Dirección: Rue de Montparnasse, 59
Zona : Montparnasse


Para los parisinos, los alrededores gastronómicos de la estación de Montparnasse son sinónimo de especialidades bretonas. Cuentan (no sin saña, a mi parecer) que los inmigrantes bretones que llegaban a París se establecían en los alrededores de la estación que comunicaba la capital con su tierra de origen. El resultado, una comunidad bretona en esta zona que demandaba sus propios productos y gastronomía.

Ya he pasado por varias creperías y hasta la fecha ésta es la mejor. En la calle hay dos con nombre similar: Josselin y Petit Josselin. Parece que Joselito progresó, abrió un establecimiento mayor y rebautizó al antiguo como el hermano pequeño. Me han comentado (pero no he confirmado) que tanto carta como gerencia son las mismas hoy día.

Mientras que en otros lugares tienes que comerte dos galettes para quedarte satisfecho, en éste con una tienes suficiente. Como si estuviésemos en Asturias, hay que acompañarlo con una sidra, que puede ser a granel o de botella. El día que fui, lo hice a la hora local de la cena y el restaurante estaba totalmente abarrotado. Media hora más tarde ya tenían sitio para nosotros (éramos dos).

Este sitio respeta la tradición de las mesas microscópicas y apiñadas, que ocasiona un caos cada vez que una vejiga incómoda debe visitar el aliviadero. Observé, sin embargo, que hacia las 21:30 el local comenzaba a vaciarse pero que la cocina seguía abierta. Puede ser muy interesante visitar este lugar a la hora española de la cena y disfrutar de algo más de comodidad de lo que es habitual.


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L'Ardoise

Tipo de cocina: Francesa
Dirección: Rue du Mont Thabor, 28
Zona: Louvre



Vaya por delante que se trata de un lugar que supera el presupuesto. El menú completo cuesta 32 euros, por lo que tocará aflojar algo del bolsillo propio. La contrapartida, que el sitio es excelente y podemos encontrar platos algo diferentes y más elaborados.

El sitio está a dos pasos del Louvre y también muy cerca de las Galerías Lafayette y de la Opera. Puede ser un lugar de lo más adecuado para rematar una jornada cultural o de compras. Como su nombre indica, el menú te lo traen a la mesa en la ya consabida pizarra.

Entrantes: Yo tomé un foie-gras excelente y los caracoles que había en los platos de mis compañeros no desdecían en absoluto. En cuanto a los principales, probé el “Boueuf à la bourguignone”, un guiso potente y muy abundante, ideal para un día de invierno. Varias personas que conocían el restaurante de visitas anteriores coincidían en que la “Ventrèche” de cerdo (¿podemos traducirlo como ventresca?) es de lo mejor que ofrecen en la carta.

Me llevé una desilusión con el postre. Pedí quesu y el plato que me pusieron no estaba a la altura del resto del menú, ni por variedad ni por cantidad. Los postres de los demás compañeros de mesa tenían bastante mejor aspecto.





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Cafe Milou

Tipo de cocina: Francesa
Dirección: Rue de Maine, 10
Zona: Montparnasse


Nuestros compañeros de UK definen este sitio como un establecimiento rústico. Imagino que este calificativo se lo dan porque es un lugar agradable donde predominan los tonos ocre y el suelo es de madera, la intensidad de la luz es moderada y está siempre tomado hasta la bandera por un montón de clientes que resultan ser franceses. No diría que se trata de un local pequeño, pero han optimizado el espacio de tal manera que con las mesas ocupadas se siente uno como que no se puede mover en su interior.

La carta, como en un montón de lugares de París, consiste en una pizarra que te traen a la mesa. Es bonito pero poco práctico porque suele suceder que a las dificultades de entender el francés se suman las de entender la letra endiablada del redactor. ¿Dije poco práctico? No. Es muy práctico porque como sólo entiendes dos o a lo sumo, tres líneas, tu toma decisión se simplifica por fuerza. Además siempre hay lugar para la sorpresa. Yo pedí Ris de Boeuf y esperaba arroz con carne de buey. Me trajeron sin embargo tallarines con mollejas (de buey, supongo). Desde hoy sé que riz es arroz y ris, mollejas. No lamento la confusión en todo caso y recomendaría probar el plato.

Ofrecen primeros, segundos y postres por separado y no vi que tuvieran “formule” o menú por ningún lado. Los segundos oscilan entre los 13 y los 25 euros y para mí, que no soy muy comilón, se me antojan suficiente ya que vienen con guarnición. Si se queda uno con hambre, siempre queda el recurso de zamparse el pan con la mostaza, que va de balde. Es posible, pues, tomar un plato y una bebida de pago sin sobrepasar el presupuesto. Qué no me gustó: que sólo hay carne en los platos principales (de las líneas que yo entendí ;-) ). Pero esto tampoco tiene por qué ser un problema si se tiene ganas de cenar en ese plan. Es uno de mis sitios favoritos cuando tengo que cenar solo. Te quedas un rato con una bebida en la mesa leyendo un libro y te sientes muy a gusto. Creo recordar que cierra los lunes.




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miércoles, 23 de enero de 2008

Ten Chi

Tipo de cocina: Japonesa
Dirección: Rue de Maine 16
Zona: Montparnasse


Comenzamos nuestras aportaciones con algo tan francés como la comida japonesa.

El sitio se encuentra en mitad de una zona de restaurantes cerca de la estación de Montparnasse. Fijaos en el nombre antes de entrar, porque en la misma acera hay un par de chinos y supongo que nadie quiere gato por liebre.

No se han arruinado con la decoración del restaurante, pero en su favor hay que decir que la sensación es de amplitud, habida cuenta de la costumbre de los parisinos de meter tres mesas donde sólo cabe una. El responsable del local, oriental, se hace enterder bien en inglés o en francés. Nuestro experto en cultura oriental, Javier, dice que no es oriundo del país del sol naciente pero es capaz de comunicarse con él en la lengua ésa de los signos que le gusta chapurrear. El hombre es en ocasiones algo brusco en sus maneras, pero muy agradable.

Hay mucha rotación de gente en el lugar, sinónimo a mi parecer, de que el pescado será fresco. Tienen la carta organizada en forma de menúes para una o varias personas. Si vais varios, os recomiendo pedir un barco: un montón de sushi, sashimi, makis… colocados en una fuente con forma de junco. El precio, muy bueno. El sistema de menúes parece bastante extendido en los restaurantes japoneses de París y por un precio similar o algo menor, en este lugar se obtiene mayor cantidad en el plato. En un menú generalmente te dan como entrantes una ensalada y un cuenco de sopa de miso, el plato principal que hayas pedido y por último (depende del menú) unas brochetas y arroz blanco.

El defecto que le encuentro: falta variedad en la carta. No se trata de un lugar para descubrir las delicias gastronómicas de japón sino para tomar las especialidades más populares.

Juancho


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Puesta de largo

Ya tenemos nuestro blog, que es tanto como decir que ya tenemos una entidad, que somos alguien, que ya existimos como grupo porque aparecemos en Internet.

El objeto de este rincón, compartir las experiencias culinarias y de ocio que vayamos acumulando cuando estemos de paso por París (de ahí el título que hemos elegido para el blog). Que nadie se tenga que quedar en su habitación del hotel porque no sabe qué hacer o dónde ir y mucho menos que se lleve una mala experiencia porque se metió en el primer sitio que pilló por ahí y le dieron una lasaña precocinada. Que no caigan en el olvido las buenas experiencias y que no tengamos que decir que noséquién me dijo que por aquí había un buen sitio pero no sé dónde está.

Es increíble la cantidad de restaurantes y lugares a descubrir que hay en esta ciudad que para nada es barata. La misión, ser entre todos capaces de construir una pequeña referencia de lo bueno y a la par económico, que encontremos esos rincones con sabor y que tengamos éxito al combinar la actividad laboral que nos arrastra a la Ciudad de la Luz con el bien merecido rato de esparcimiento antes de irnos a la cama.

Una condición: que lo que recomendemos lo hayamos probado. No vale aconsejar un sitio porque nos han dicho que está bien. Hay que haberlo disfrutado/sufrido antes.

Y dicho esto… hala!! A producir experiencias se ha dicho